* TODO ES POSIBLE (por Tyndalos)

esde su desaparición, las sospechas habían comenzado a rondar mi mente. Esos extraños tipos alrededor de la casa. Sus miradas indiscretas. El control de mi correo. Los seguimientos que hacían de todos y cada uno de mis pasos. Pero fue el día en que me acerqué al descampado el que me proporcionó la seguridad completa. Ese día dejé el coche allí, entre el vertedero y los terrenos de la Integrated Co. Entonces lo vi todo. Las filas de muchachos, de mujeres, de personas de mediana de edad. Se los llevaban en fila como si se tratara de ganado. Los usurpadores gritaban. Y en su falsa cara humana brillaba la codicia, con cierto tono de lascivia.

Yo estaba a buen recaudo, tras los matojos y las ruinas de una nave de hormigón. Pero yo deseaba subir a la nave. Allí estaría ella.

Los datos encajaban. Miles de desapariciones anuales sin ningún género de explicación. Personas que no dejan rastro. Y las autoridades colaboraban. Allí había policías y militares, junto con los usurpadores. Sin duda, el gobierno debía recibir algo a cambio. Tecnología, informes secretos sobre potencias enemigas, algo. Pero el gobierno les entregaba carne humana a cambio de algo. La espantosa realidad, durante años tan bien ocultada, ahora se me presentaba con claridad luminosa. El horror era un hecho. Pero ¿cómo revelarlo? ¿Cómo frenar la sangría de vidas humanas?

 

Y, de otra parte, los usurpadores: ¿quiénes eran? ¿Qué querían? Sin duda, su forma no era humana. Se revestían de un cuerpo como el nuestro, puede que robado a víctimas anteriores, pero detrás de la máscara había una entidad pegajosa, proteica, llena de palpos, antenas, ventosas. Yo vi a una cosa de esas asomarse por la puerta de la nave.

Decidí meterme en la fila de prisioneros, de mercancía humana. Ninguno de los guardianes se percató. Sumisos, como bestias destinadas al matadero, subimos a la enorme nave semiesférica. Allí nos aguardaban los seres viscosos.  Allí la vi, tan bella como siempre, envuelta en una especie de celofán que la mantenía empaquetada, como la carne en una bandeja, inmóvil dentro de una cápsula incrustada en la pared. Había cientos de humanos inmovilizados en aquellos nichos a lo largo de las paredes interiores de la nave. Ella me vio, pero no expresó sentimiento alguno, salvo esa mueca de eterno éxtasis con la que todos aguardaban un final. Yo iba a ser empaquetado como los demás.

Y mientras aguardaba mi turno, llegaron los tentáculos. Salían del centro de la nave. Gruesos, impúdicos, vibrátiles. Los tentáculos penetraban sobre la sustancia transparente que inmovilizaba a los humanos, y revisaban sus cuerpos con indignante deleite. Los usurpadores también iban subiendo a la nave y se despojaban de su aspecto humano regresando a su viscosa forma natural. La mercancía de vida humana había repletado aquella ominosa nave de carga.

Y ahora llegaba mi turno. Una voz sugerente, dulce y femenina, entró en mi cerebro:

Relájate y no opongas resistencia. Como a los demás, te despojaremos de recuerdos y de todo rastro de tu antigua identidad. Llevamos milenios haciendo esto. Somos criaturas parásitas. Necesitamos vuestros fluidos vitales, y vuestros gobiernos colaboran con nosotros desde los albores de la civilización. En realidad, somos nosotros quienes hemos creado en vuestra mente la ilusión de que os podéis autogobernar. Solamente nos interesa vuestro cuerpo, para que el Dios de los Tentáculos obtenga satisfacción sexual. De los orgones que el Dios produce nosotros extraemos alimento y energía para seguir existiendo. Como ves, una cadena de dependencias. Ahora olvídate de ella. Solo se trata de un cuerpo a nuestra disposición. Su personalidad no existe. Dentro de poco, tampoco la tuya”.

El hecho es que todo este relato no he podido escribirlo si en verdad ellos se convirtieron realmente en mis amos, y en los amos de mi novia. ¿Cómo es que he podido leerlo en esta web de relatos de terror, El Umbral Oscuro? Yo he debido escribirlo… Es algo que no puedo comprender. ¿Lo he soñado? ¿Es pura invención mía? Puede ser que en el momento de ser “empaquetado”, una chispa de mi ser haya saltado y con sus recuerdos haya podido relatar esta historia. Es posible. Yo creo ya que todo es posible.

 

Tyndalos

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