* OJOS AZULES (por Tyndalos)

é que no debo. No me lo voy a perdonar nunca. Esto que voy a hacer es un ultraje. Pero lo tengo que hacer. Ahora o nunca.

 

Ya vienen.

 

Los pasos se hacen cada vez más cercanos. Los tengo contados. Hay doscientos cuatro escalones hasta la cripta. Ya han descendido setenta y seis. Es el momento. Todo desaparecerá si no lo hago. Además, me apetece. Me estimula, me incita. Ella, así, hermosa entre las muertas. Ella es el cadáver más lindo del universo. Verla así, desnuda sobre la fría losa… Ya las larvas invasoras la probaron. La vida se le fue al verse atacada. No pudo resistirlo. Debieron ser cuarenta o cincuenta larvas dotadas de una energía extraordinaria. Su hilillo de fuerza vital se quebró. Pero todavía yace con los ojos abiertos. Unos preciosos ojos azules que me miran desde muy lejos. La humanidad hubiera sido otra de poder contemplarse ella a sí misma en esos ojos celestes, robados a los ángeles.

 

Pero ya están aquí. Las larvas apuran el paso. Ya les quedan muy pocos escalones de descenso. Casi me llega su aliento. Unas ráfagas de hedor y una jerigonza ronca y seca, producida desde el interior de sus branquias y palpos.

 

Me uno a ella el tiempo que me resta. Dentro, muy dentro. Hasta el cadáver que yo amo parece estremecerse. Debieron traerla hasta aquí para gozarla hasta el final. Maldita raza. Maldita humanidad. Todo ha sido echado a perder por esa absurda vanidad, por el afán de jugar con lo que no se juega. Han criado estas larvas para seguir con una estúpida partida. Una partida contra el destino.

 

Ella se mueve.

 

Se mueve…No puede ser. No debe ser. Ellos debieron haberle inyectado alguna sustancia preservante. Sus labios. Los hermosos labios humanos me quieren musitar algo. No le entiendo. Amor mío, habla, habla, que ya están muy cerca. Pongo el oído en su boca.

 

-Pensaba que eras de mi especie. Eres una larva más. El efecto de vuestras drogas…ya se pasó. Ahora veo cómo es de verdad tu cuerpo.

 

Entraron. De un golpe. Su irrupción en la cripta me sobresaltó. Ya pensaba en ella, y nada más que en ella. De inmediato me inyectaron la droga de preservación. Me depositaron en la losa de mármol, justo al lado de ella. Y enteramente consciente, pero inmovilizado, también gozaron de mí. Nada me importaba. Una larva al servicio de otras larvas. ¡Pero ella!, una hermosa humana, ella…una diosa reducida a muñeca de placer…

 

Siempre te amaré, ojos azules, siempre.

 

Tyndalos

COMENTARIOS

Comentarios: 2
  • #2

    Tyndalos (miércoles, 17 junio 2009 23:24)

    Gracias, Maestro Kharvatos. Creo que están muy cerca las
    emociones básicas: terror, amor, deseo...El arte las
    puede fundir.

  • #1

    Kharvatos (miércoles, 17 junio 2009 12:10)

    Interesante relato con tiznes necrofílicos. Estimado Tyndalos, has conseguido crear una espantosa historia de amor y deseo de una perversión. Así es la literatura... así es el arte... sin límites.