* ODIO INFINITO (por Tyndalos)

espués del largo sueño vi que todas las cosas habían cambiado. En principio, hablando fríamente, todo era como siempre. El butacón frente a mí, la cómoda llena de libros y frascos de colonia, el cuadro de Magritte al fondo. Todo, todo igual… pero le faltaba un “ángel”, como diría mi abuela. Sí, ese “ángel” que convierte las escenas en realidad, que dota a la vida de consistencia. Que todo posase ante mí con aquella gélida pulcritud y una falsa consistencia me tenía preocupado. Una de dos: o seguía soñando o las cosas ya no eran las de antes.

 

Me incorporé y confirmé mi impresión en el resto del apartamento. Todo era igual… y no lo era. Esa intensa sensación de irrealidad se apoderaba de mí.

 

Pero lo peor vino cuando me asomé a la ventana.

 

No podía ser.

 

No había calle.

 

En efecto: no había calle, ni la plaza al fondo, ni la torre del edificio del banco, con su enorme reloj de agujas. No había coches, ni semáforos, ni aceras repletas de gente.

 

Sólohabía una enorme esfera, un globo ocular gigantesco me observaba. Era un ojo enorme, rosáceo y con una pupila gigante como de reptil.

 

Y las voces que –como venidas del cielo- sonaron en medio del atronador silencio nada tenían que ver con este mundo. Eran voces henchidas de odio. Un odio infinito desde una distancia también infinita.

 

Nunca me había imaginado así el día del Juicio Final. Cada uno conocerá el suyo. Ahora trato de ejercer mi defensa. Pero eso ya es otra historia.

 

Tyndalos

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