* EXISTEN (por Tyndalos)

olly: No me digas que crees en los aparecidos.

 

La señorita Holly miró al suelo, un tanto ruborizada. Tras unos instantes se decidió:

 

- Bueno, en los fantasmas tal y como salen en las historias, exactamente, no.

 

Lord Aspray se estiró en su sillón. Tras unas bocanadas de pipa, prosiguió con su inquisitorial juego:

 

- Siempre has sido una soñadora, sobrinita. Esos libros de M.R. James en tu mesita de noche…No son lecturas para una cabecilla como la tuya.

 

Holly frunció graciosamente sus preciosos morros. Era indudable que su protesta iba muy en serio, y dijo:

 

- ¿Acaso debería limitar mis lecturas a los folletines sentimentales y las revistas de modas?

 

La Señora Horcroft, la esposa del vicario, intervino entonces tras saborear una deliciosa pasta de té elaborada por ella misma:

 

- Yo he leído ese relato, ¿cómo se titulaba? ¡Ah, ya recuerdo! ¡”El Conde Magnus”! Fue el verano pasado, pasando unos días en Bristol. ¡Por todos los santos! No pude dormir en toda la noche…Un horrible ser, con tentáculos de pulpo, persiguiendo a unos furtivos en un oscuro bosque de Suecia. Era un relato demasiado fuerte para una mujer.

 

Lord Aspray entonces, tras una larga bocanada de humo, pareció emerger él mismo como un genio volcánico, envuelto en el mejor tabaco de la India:

 

- Yo sí puedo decir que he visto un fantasma.

 

Los asistentes a la plácida reunión se estremecieron. No hacía falta llevar las cosas hasta esos extremos. No en una sesión de té entre gente decente, respetable…

La esposa de lord Aspray decidió cortar antes de que fuera demasiado tarde:

 

- Querido George ¿no consideras que rozas el mal gusto contando aquí, otra vez, una de tus historias truculentas? Recuerdo aquella vez que nos narraste tus batidas en Lashore, en los tiempos de la Colonia y…

 

Lord Aspray miró a su mujer con semblante sombrío. Hablaba en serio. Quería hablar muy en serio.

 

Después escrutó a su sobrina, la señorita Holly.

 

- Querida…Lo que acabas de contarnos ¿fue un sueño? Quiero decir: ¿eras consciente de todo cuanto se sucedía?

 

La muchacha también se puso seria, para escándalo o sorpresa de todos. El vicario miró al cielo, como pidiendo ayuda a lo más Alto:

 

- Tío George. Yo estaba tan despierta como puedo estarlo ahora mismo. Ya os he dicho que no podía conciliar el sueño. Daba vueltas y más vueltas en mi cama. Hacía calor y entonces…

 

Lord Aspray, decimoséptimo barón de Dorwich, se puso rígido, casi incorporado con ayuda de su bastón. Sus ojillos azules tras las lentes pedían, exigían una continuación del relato.

 

- Hijita, todavía no nos has dicho exactamente lo que viste en tu cuarto. Me gustaría saber si coincide con mi experiencia de hace muchos años.

 

- De acuerdo, tío George – prosiguió la chica - Fue entonces, desvelada, cuando vi la cosa…Una masa de color carne, como la carne humana, blanda, macilenta. Era casi como una mano o un muñón del tamaño de un chico, quizás un poco mayor. No tenía ojos, no, creo que no. Y poseía unos pies diminutos, casi como las manos de un bebé, la hacían arrastrarse por el suelo. Surgió de entre las cortinas del balcón, y después…

 

La muchacha se tapó la cara. El horror volvió a sus entrañas.

 

- Y entonces saltó sobre mí. Fue solo un instante, pero saltó sobre mí y me untó con su sudor, con ese líquido untuoso, una especie de moco…

 

Holly comenzó a sollozar.

 

Entonces, justamente entonces, al bueno de Jameson se le cayó la bandeja con su espléndida remesa de nuevas pastas. Todo rodó por el suelo, y el mayordomo no pudo reprimir un grito. O quizás… ¿el grito se había oído antes?

 

Todos miraron hacia el porche. En primer plano se encontraba Jameson señalando una figura blanca, como un pulgar gigante, desnudo, de color rosáceo pálido, desplazándose torpemente por el jardín. El trozo de carne, inexpresivo por su falta de ojos y boca, se giró hacia donde ellos, estaban, bajo un templete de forja en mitad del jardín. Después se perdió entre una hojarasca de arbustos y el pequeño bosque de robles que daba al este.

 

Lord Aspray miró a Holly con tristeza honda:

 

- Es la misma cosa que yo vi, hace treinta años. La misma cosa que todos los miembros de esta familia debemos ver. No me preguntes qué es. No lo sé.

 

Y luego dijo, más bien para sí:

 

- Definitivamente, los fantasmas existen.

 

Tyndalos

 

COMENTARIOS

Comentarios: 6
  • #6

    Tyndalos (sábado, 16 mayo 2009 13:24)

    En efecto, amigos Duque Albino y Maese Kharvatos:
    volvemos a una concepción más primitiva de la muerte.
    Muchos pueblos arcaicos no pueden dejar de pensar en los
    muertos como criaturas corpóreas que siguen una vida
    propia, diferente de la nuestra, pero una vida no obstante.
    Los zombies, o los monstruos lovecraftianos son peores
    que muchos fantasmas victorianos. Ahora bien, en la
    "ghost story" es muy importante la ambientación y el
    cómo se entienda ese "espíritu". A lo mejor los victoria-
    nos, M. R. James, por ejemplo,muchas veces lo que hacían era "ampliar" el sentido de lo material, de lo corpóreo.
    Un ser de carne, pero incomprensible y de forma no del
    todo representable es terrible. Sigo pensando que es
    la clase de experiencia que me podría volver loco.

  • #5

    El Duque Albino (miércoles, 06 mayo 2009 12:35)

    Hola amigos, me gustaría añadir mi opinión al tema que estáis tratando. Yo creo que uno de nuestros miedos ancestrales es el hecho de que la muerte no sea algo purificador y espiritual, sino grotesco y cruel. Vemos como la carne de los cadáveres se pudre, cuando la muerte llega. Y qué mayor miedo puede haber que pensar que puede que la conciencia sobreviva, de alguna forma, aunque sea parcialmente, a la descomposición del cuerpo, una vez hayamos fallecido, y la idea del yo, de nuestra propia identidad, no desaparezca del todo. Verte atrapado en lo que fue tu cuerpo, mientras este comienza un proceso de descomposición, sin saber porqué o para qué sigues viviendo, desorientado, perdida tu humanidad, marginado por los vivos, convertido en una especie de monstruo, sintiendo el dolor intrínseco de la carne al pudrirse... Bueno, en definitiva, yo también creo que el concepto de un fantasma material provoca más horror, y está más próximo, a los miedos que acechan el subconsciente colectivo, de lo que pueda estar cualquier otra entidad metafísica.
    Ah, y por cierto. Muy buen relato, Tydalos.

  • #4

    Kharvatos (martes, 21 abril 2009 10:35)

    Siempre me han fascinado las historias de fantasmas estimado Tyndalos. Quizás sea el temor a los muertos y a la muerte el más ancestral que tiene el ser humano. Y un regresado a nuestro mundo, sea carnal o espectral, siempre causa pavor por la propia contradicción que ello tiene con las leyes de la entropia que rigen nuestro universo. Quizás este horror materialista que tu planteas en el relato tenga un antecedente en la cultura anglosajona (norteamericana sobre todo) que, tras la revolución industrial, dejó a un lado el goticísmo clásico para adentrarse en horrores mas “mundanos”. ¿Acaso no son los muertos vivientes, los zombies de las películas de Romero, un claro exponente de fantasmas palpables? Y más aún, terroríficas entidades que sólo sobreviven devorando carne humana. Otra cosa es la cómica visión que el cine nos ofrece en ocasiones de estos seres. Pero todos sabemos que la cultura norteamericana es muy miedosa. Y, sobre todo tras la Segunda Guerra Mundial, quería horrores mas mundanos que sangraran y se les pudiera matar. Dándole un importante punto de frivolidad a esos miedos...

  • #3

    Tyndalos (lunes, 20 abril 2009 21:06)

    Gracias Maese Kharvatos: ¿No hay cierto horror
    añadido en el hecho de que un aparecido (ilógica
    irrupción en la vida cotidiana) sea, además, material,
    un trozo de carne?

  • #2

    Kharvatos (lunes, 20 abril 2009 17:54)

    Interesante esta perspectiva materialista del clásico fantasma. Una entidad palpable, carnal, que vaga entre las dimensiones. Relato muy lovecraftiano amigo Tyndalos. Cultivas muy bien este subgénero del horror. El maestro de Providence estaría orgulloso de la impronta que ha dejado su legado.

  • #1

    Tyndalos (lunes, 20 abril 2009)

    ¿Os parece creíble este tipo de entidad? ¿Más que el
    clásico fantasma de sábana? ¿o el etéreo protoplasma vic-
    toriano? Yo me inclino por un terror más corpoóreo.