* AHORA SÉ (por Tyndalos)

uando llegaron todo quedó solucionado. No había que buscar comida. Ni agua, ni combustible. Lo único que debíamos hacer era permanecer en los poblados y esperar.

 

Cierto: cada noche desaparecían algunos de los nuestros. Tenían predilección por la gente joven, pero sabíamos que a todos nos podía tocar en cualquier momento. A fin de cuentas no éramos nada. Hacía tiempo que las Autoridades nos habían marcado y concentrado en los poblados, y resistirse era inútil. Pero admitíamos que era por nuestro bien.

 

Yo les pude ver una noche. Eran robustos, y dotados de grandes tentáculos y pinzas. Parecían enormes cangrejos, aunque en la parte trasera se asemejaban más bien a blandos y palpitantes calamares, o quizás pulpos, si uno se fijaba en aquella enorme esfera poblada de venas abultadas.

 

Anoche se llevaron a dos o tres chicos. Nosotros elevamos nuestras plegarias a los dioses para que no nos tocara el turno. Y así fue.

 

Ahora estoy dando un paseo por la zona prohibida. No sé qué diablos es lo que me ha traído hasta aquí. Ahora veo, ahora veo…

 

Es horrible. Ahora veo, y ahora sé.

 

¿Ellos? ¿Ellos devoran a los humanos? ¿Ellos salen de las criptas más profundas de la tierra y se dedican a devorarnos y a copular con nosotros?

 

Entonces… ¿No han venido a por humanos cada noche para enviarlos al espacio exterior, para darles un mejor futuro en una colonia? ¡No! ¡Ellos viven de nuestra sustancia!

 

El látigo de uno de sus tentáculos me rodea al fin.

 

Tyndalos

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