* ADIÓS AL HOMBRE (por Tyndalos)

medida que se hacía el silencio, las nubes barrían el mundo y una sed loca de sangre irrumpía por todos los valles y quebradas. Hasta el último agujero de la Tierra suspiraba por el descanso, y todas las almas –tiempo ha que cayeran en la locura- gemían de placer al conocer la noticia. La muerte hermosa del planeta era la Reina, y un viento sulfuroso abrazaba todas las cosas.

 

Y Giersen se levantó de su lecho y salió de su covacha. Los cuerpos sin alma con los que había yacido no eran suficientes para darle placer. Sabía que era el último hombre, mas la palabra hombrecarecía de sentido en el Valle y quizás en el Mundo.

 

Giersen miró a los escasos puntos de luz que asomaban por entre los vapores de sulfuro. Las estrellas no se hinchaban ni de ellas venía el rescate prometido. Las razas del exterior le habían dejado solo, y apenas las criaturas híbridas iban a continuar poblando el valle. Apenas, pues estas eran de corta vida y lenta reproducción. Apenas, pues se trataba solamente de un hatajo de seres tarados, indolentes y volubles. La sed de sangre que iba entrando por el valle las arrasaría y ni siquiera este recuerdo de la humanidad, lejano e inexacto, iba a permanecer por más tiempo.

 

Pisando cadáveres y vísceras, encharcado por tanta vida en descomposición, Giersen se encaminó al poblado y allí pudo ver de cerca lo que estaba sucediendo. La loca sed de sangre ya había situado allí mismo sus vanguardias. Sus ojos múltiples le miraron, como solo se puede mirar al último hombre vivo. Giersen ya había evolucionado mucho, y ya había sido el fruto de múltiples uniones de humanos auténticos con otros seres sin alma, productos del ingenio torcido de Adán y Eva. Pero era “humano” en la medida en que podía serlo un ser bípedo, astuto y desprovisto de vello en aquella Era de Postración.

 

Los ojos múltiples de la gran sed de sangre dieron la orden de apresamiento.

 

Y Giersen, humildemente, de rodillas y entre sollozos, se dejó prender. Era ya el fin de una especie y el comienzo errático de una nueva vida en la Tierra. Adiós al Hombre.

 

Tyndalos.

COMENTARIOS:

Comentarios: 2
  • #2

    Tyndalos (lunes, 05 septiembre 2011 16:56)

    Gracias por tu comentario amable, Maese Kharvatos. Estoy elaborando ya nuevos horrores.

  • #1

    Kharvatos (martes, 26 julio 2011 00:47)

    Hermoso y terrorífico relato maestro Tyndalos. Me ha encantado.