* ÉL ES (por Tyndalos)

o se entiende. El mundo ha sido tragado ¿o qué? ¿A dónde ha ido a parar toda la gente? Me dijeron que el Rito podía tener consecuencias. Bien, yo he sido lo bastante fuerte como para someterme a él, y aquí estoy, vivo y coleando. Pero el Maestro del Ceremonial no está esperándome tras las cortinas. Los sacerdotes de la Logia se han ido. No hay nadie. Por Dios, es como si a todos se los hubiera tragado la tierra. Debo salir de aquí. Bueno, las cortinas servirán de momento para cubrirme. Hay rastros de sangre ¿Sacrificaban a seres humanos? ¿Es que no me lo habían revelado todo? Quizás me dieron a beber una droga. No recuerdo nada. En realidad, no sé dónde estoy. Este sitio no se parece en nada al Templo donde quise ir a iniciarme. Los muros tan gruesos y tan altos. Esas pilastras hechas como para gigantes. Y unos dibujos… ¡por los Dioses! ¡Qué espanto de frescos, relieves, inscripciones! En ellas no aparecen seres humanos. Tan solo unas deidades y unos monstruos de ojos múltiples como nunca había podido imaginarme.

 

En el exterior. He podido librarme del laberinto de pasillos ciclópeos. Estoy en medio de una enorme explanada. Hay nuevos rastros de sangre pero ni un solo cadáver. A lo lejos diviso unas raras torres cónicas con ventanucos asimétricos y relieves pintados que semejan enormes globos oculares. Con el brebaje, debieron transportarme a otro lugar inconcebible. O quizás a otro tiempo. Estos no son los alrededores de la Logia de Madison Square, eso es evidente. Estoy en otro planeta, o en la misma Tierra pero en época muy lejana. ¿Qué quisieron hacer conmigo? ¿Un experimento? ¿No me iban a revelar El Gran Misterio? Por lo visto se trataba de esto. Se trataba de emprender una suerte de viaje, con todas las consecuencias. Debí estar loco al querer entrar en hermandad con esa pandilla de chiflados, McTaggart y los otros. Pero algo saben, algo que se escapa a la ciencia convencional. Pueden transgredir las fronteras del espacio y del tiempo, saben cómo hacerlo. Y este lugar…

 

Un ruido.

 

Un ruido atroz: yo diría que se trata de un rugido de origen vagamente animal, aunque no estoy seguro.

 

La tierra tiembla. Toda la explanada parece ser objeto de un terremoto, pero en realidad… en realidad son vibraciones. Unos grandes pasos, unos pasos dados por un gran bípedo.

 

Se trata del gigante más enorme que haya podido concebir nadie. Un Titán al que sin embargo puedo verle el rostro, pues viene de lejos. En su cara lucen varios ojos, como soles refulgentes. Carece de aspecto antropomorfo. Es más bien una especie de crustáceo enorme en el que se alternan brazos con pinzas, antenas y palpos. Y sus dos grandes pies hollando el suelo, derribando torres y demás extrañas construcciones. Viene. Viene. Viene hacia mí.

 

Y tuve un presentimiento:

 

“Él es, Él es…”

 

Y también, en medio de la destrucción, una frase que me decían cuando niño: “Dios es Amor”.

 

Por fin pude ver a Dios, el Misterio.

 

Tyndalos.

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