
"Y Elric entró en la sombra y se encontró en un mundo de sombras. Se volvió, pero la sombra por la que había entrado ya había desaparecido, confundida con el resto de la oscuridad."
Elric de Melniboné
Michael Moorcock (n. 1939)

"Al instante Alicia había traspasado el espejo y se había dejado caer con suavidad en el salón de la casa del otro lado. Lo primero que hizo fue comprobar si ardía un fuego en la chimenea, y se sintió feliz al constatar que sí, y que se trataba de un fuego real, tan vivo y chispeante como el de la habitación que acababa de dejar atrás"
Alicia a Través del Espejo
Lewis Carroll (1832-1898)

"Si hay un número infinito de universos - dijo Keith pensativo -, entonces todas las posibles combinaciones deben existir. Entonces, en algún lugar, todo debe de tener existencia real. Quiero decir que sería imposible escribir una historia fantástica porque por muy extraña que fuera eso mismo tiene que estar sucediendo en algún lugar, ¿no es verdad?"
Universo de Locos
Fredric Brown (1906-1972)

"He estado viviendo aquí unos diez años, antes de ver alguna cosa que me confirmase suficientemente las historias que circulaban en la vecindad sobre esta casa. Es cierto que, en lo menos una docena de ocasiones, había visto vagamente cosas que me desconcertaron; aunque quizá, más que verlas, llegué a sentirlas. Luego, con el paso de los años que me fueron envejeciendo, llegué a percibir algo invisible, aunque inequívocamente presente, en las habitaciones vacías y los corredores: Sin embargo, como digo, pasaron muchos años, antes de tener una manifestación real de lo - como suelen llamarlo - sobrenatural."
La Casa en el Confín de la Tierra
William Hope Hodgson (1875-1918)

Ten confianza.
Las calles de la ciudad, a estas horas de la noche, me recuerdan el desamparo al que estoy sometida desde hace tiempo. Lo acepto con resignación. En el transcurso de todos estos años me he acostumbrado a la soledad y la indiferencia. Sé que es terrible. Pero el destino marca nuestra vida, la mayoría de las veces, de forma muy cruel. No tengo opción a pensar otra cosa, puesto que mi propia experiencia es la única que me puede servir para valorar el asunto. La situación que atravieso destroza mi ánimo y todas mis esperanzas e ilusiones. Vacía... hueca, sin motivaciones. Sólo caminar. Contemplar el mundo desde una extrema y alienante perspectiva. Como si no perteneciera a él...

Entre los legajos de la desaparecida Fundación Gladstone para Alienados Mentales, y en mi condición de nuevo dueño de los locales adquiridos tras la disolución de dicha institución, deseo dar a conocer el siguiente relato que, más allá de su carácter delirante, no deja de presentar cierto interés para los más curiosos.
(Zeediah G. Plumber. Suplemento Dominical del Providence Newsletter, 28-XII-19...)
No sé si soy una víctima de la locura más espantosa. Este es el diagnóstico de mis doctores, los psiquiatras Blemm y Norris. Puede que todo ser humano atraviese, en algún momento, por episodios de locura y desdoblamiento de personalidad...

En los últimos años no he llevado a cabo otra labor que seguir la pista de las andanzas de mi tío A. P. Hastings, el primogénito de Arnold Hastings, el célebre naviero de Providence. Mi tío hubiera podido convertirse en el gran hombre de finanzas, otro más que hubiera engrandecido nuestro apellido, un tanto maltrecho en las últimas décadas. Desde que en el siglo XVIII fueran expulsados de la patria británica acusados de traición y herejías, mis antepasados nunca lograron alejar de sí ciertos rumores envidiosos que nos vinculaban con la brujería más espantosa y otros pecados que es mejor no mentar...

No soy un vulgar ladrón. Si entré en este museo no fue sino por una causa noble: la salvación del mundo y a la humanidad. Ignoro si estos propósitos merecen la pena. El cosmos es un animal enfermo. De esto, hace ya tiempo que me doy cuenta. Todo se viene abajo. Una Sombra muy oscura se cierne sobre todos los seres, y el espíritu de la Descomposición hace su entrada en la luz, absorbiéndola, creando caos y confusión.
Quise salvar el mundo robando estas estatuillas. Al menos, no ponérselo tan fácil a los agentes del Mal. El Museo del Principado cuenta con las habituales alarmas de seguridad, y al menos una docena de agentes fuertemente armados...

El desierto se extendía hasta el horizonte, bañado por los haces ardientes del sol, imbuido en un silencio sobrenatural. Una brisa estremeció las dunas susurrantes. Exhausto, el albino levantó la cabeza hacia el cielo y contempló la bóveda celeste que abarcaba el infinito: quedaba poco para que anocheciera. Con languidez, Elric estrechó la túnica alrededor de sus hombros y cubrió la palidez cadavérica de su rostro inhumano de los rayos abrasadores, comprobando que no había torcido el rumbo que seguía desde el amanecer. Quarzhasaat estaba cerca, diez kilómetros lo separaban de la ciudad, no le quedaba otro remedio que continuar adelante: había agotado las pócimas...

Habían transcurrido treinta años y mi regreso no fue, precisamente, triunfal. Me había ganado el desprecio de los míos. Yo era el culpable de su ruina. Y la ruina, para muchos, era definitiva, irreversible, total. Treinta años después, ellos vieron llegar al maldito. Antes, hace tanto tiempo, había sido un ser querido. No el peor. Alguien grato y eficaz. Uno más, un hombre de provecho. Y ahora mis artes ocultas habían sembrado para siempre su declive. Habían plantado la raíz del mal...
"SÓLO LA FANTASÍA PERMANECE SIEMPRE JÓVEN; LO QUE NO HA OCURRIDO JAMÁS NO ENVEJECE NUNCA"
Johan Christoph Friedrich von Schiller
1759-1805. Poeta y dramaturgo alemán
